Podemos condensar la respuesta en un versículo:
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios" (Juan 1:12)
La Escritura nos dice que los hijos de Dios somos todos aquellos que lo recibimos, aquellos que creemos en Su nombre. Para poder recibir a Cristo en nuestras vidas primero tenemos que creer:
1. Que Dios existe
2. Que existen el Cielo y el Infierno.
3. Que Cristo, por amor, cargó con nuestro propio castigo, el castigo que merecemos por nuestros pecados, sobre la cruz. Él ya hizo todo lo era necesario, por eso solo nos pide creer.
Cuando creemos, podemos pedirle al Señor Jesús que nos limpie de todos nuestros pecados y que nos salve del Infierno. Así lo recibimos, en vez de rechazarlo. Hay una única cosa que determina dónde pasaremos la eternidad: ¿qué hiciste con Jesús? ¿lo recibiste o lo rechazaste?
La Biblia dice que "si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo" (1 Juan 2:1). Me pregunto: ¿qué harán aquellos que no tengan quién los defienda? cuánta desesperación podrá llegar a sentir alguien que se enfrenta al juicio de Dios y entiende que su oportunidad para arrepentirse ya pasó? ¿que sus pecados lo condenan justamente al Infierno, para siempre, y que nunca quiso recibir a Aquel que podía hacerlo justo delante de Dios de forma gratuita?
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| Cruxificción, Antonello da Messina, óleo, 1454-1455. |
"Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23:39-4, Biblia Reina Valera 1960).
Lo que este malhechor hizo fue reconocer a Cristo como Salvador, y pedirle que lo salvara. Y Jesús lo hizo. ¿Dónde creés que está ese malhechor? ¿Creés que siga siendo malhechor? Ese hombre reconoció su condición de pecador, se arrepintió justo antes de morir, recibió perdón de pecados, fue tomado por Dios como justo, recogido como hijo, y obtuvo la vida eterna... ¿qué pensás que haya sucedido con el otro malhechor? ¿dónde estará?
Pues nosotros mismos somos malhechores, y estamos muertos en nuestros delitos y pecados, y al igual que estos dos hombre que fueron colgados junto con Jesús, tenemos que tomar una decisión. Hoy es el último día de 2018, y lo mejor que te puede pasar no es irte de fiesta, ni estar con tu familia, ni comenzar un nuevo año lleno de sueños y metas, si no comenzar una nueva vida. Dios está esperando por vos, está esperando que des el paso hacia la salvación y evitar que tus pies se hundan en la condenación eterna.





