domingo, 22 de julio de 2018

Vanidad de vanidades, todo es vanidad

«Vanidad de vanidades, todo es vanidad. ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?». Eclesiastés 1:2-3 

Pedro Claesz, Vanitas, óleo, 1625.
La vida es corta, comencé a pensar. Había visto desde hace varios años estas clásicas pinturas de vanitas del barroco holandés, magistralmente resueltas y donde todo hace referencia a la condición ineluctable de la muerte y a la tremenda fugacidad de la vida.

«Porque, ¿qúe es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece». Santiago 4:14

La vela a medio consumir simboliza la línea de tiempo de nuestra propia existencia, pronta a extinguirse; la flor que parece viva, pronto se marchitará; el reloj nos recuerda el tiempo, que corre y corre, y nos deja botados para seguir corriendo; el cráneo, nos hace pensar en la materia física degradable que compone nuestro cuerpo: todos llegaremos a ser esqueletos olvidados. El papel y la tinta simbolizan la obra humana, perdurable por algún tiempo entre las generaciones de los hombres, pero absurda en comparación a la sempiternidad de Dios. Podemos esforzarnos por dejar algo en este mundo pero, aún cuando lleguemos a conseguir un gran logro, ¿cuál es nuestro galardón, si no la muerte? Aunque el hombre descubra mares, nombre ríos, clasifique nuevas especies, haga avances en medicina, ciencia o tecnología, edifique naciones, palacios o reinos, ¿no muere igual? ¿y de qué le sirvió todo aquello en que se afanó día y noche? 

¿Qué es la obra humana? Leemos hoy los escritos de Aristóteles, la teoría darwiniana de la evolución y aquellas otras sobre la física propuestas por Einstein, nos excitamos con los descubrimientos espaciales de Stephen Hawpkings, y, ¿qué andaba buscando Hawkings? ¿de qué nos sorprendemos nosotros? ¿no es de Dios el espacio?

«¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. ¿O quién extendió sobre ella cordel?¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?». Job 38:31

Me pregunto, ¿dónde están esos grandes filósofos, dónde esos grandes científicos, dónde todos aquellos que buscaron la gloria propia? ¿dónde están los reyes de las naciones, dónde los conquistadores, emperadores y dictadores de este mundo? ¿dónde está el faraón Ramsés, dónde la reina Isabel de España, dónde Hernán Cortés, dónde Abraham Lincoln, dónde el Che Guevara, dónde Carlos Darwin? ¿dónde están todos aquellos por quienes la lengua humana se harta de lisonjear?

Pues yo diré, que están sus carnes desechas en medio del polvo, sepultadas bajo la superficie de la tierra seca, aquí y allá; y sus almas arriba o abajo, para siempre, porque si el árbol cayere al sur, o al norte, en el lugar donde el árbol cayere, allí quedará (Eclesiastés 11:3).

¿Vivirás durante un puñado de años buscando tu propia gloria para pasar la eternidad tendido en el rojo candente; o le darás la gloria a Dios en esta vida para ser enaltecido por Él en la siguiente?

«No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios». Eclesiastés 2:24

2 comentarios:

  1. El Arte, la Tecnología y La Biblia: 3 poderosas herramientas para el cambio positivo inteligente de vidas humanas a través del Testimonio Cristiano. ¡Excelente trabajo mi amigo!

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  2. Que bueno Grabriel, ver tu nuevo blog! Estoy ancioso de leer tus futuros comentarios sobre el arte. Cultura es religion externalizada! El arte siempre y de manera ineludble expresa las presuposiciones que tiene el artesano sobre la realidad final! Filosofia toma la delantera y despues sigue el arte!

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